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Mv: Acicchia

@La_gar group forum 263 comments schedule
Nylon.star.boy

Mientras seguía practicando, escuche como la puerta se abría y entraba una persona, del susto di un bote y me caí de cara al suelo.
Haciendo un gemido y suspirando fuertemente, y me incorpore en el suelo, mientras intentaba divisar quien había entrado, y como era de esperar, allí estaba Maxime, tapándose la boca por no reír demasiado fuerte.
-Hola, Maxi, gracias por hacerme caer, no tranquila estoy bien, no hace falta que te preocupes tanto.- Dije sarcásticamente.

@albaromero

Mientras seguía practicando, escuche como la puerta se abría y entraba una persona, del susto di un bote y me caí de cara al suelo.
Haciendo un gemido y suspirando fuertemente, y me incorpore en el suelo, mientras intentaba divisar quien había entrado, y como era de esperar, allí estaba Maxime, tapándose la boca por no reír demasiado fuerte.
-Hola, Maxi, gracias por hacerme caer, no tranquila estoy bien, no hace falta que te preocupes tanto.- Dije sarcásticamente.

-Nada hombre, pa eso estamos. -Dije descojonandome. Pasé adentro y dejé mis cosas en una de las esquinas de la clase. Tiré el capuccino a la papelera y empecé a calentar con Zack para entrar en calor y estar lista para la clase.
-Que tal esta Nana -le pregunté mientras hacía el espagat y trataba de tocarme la punta de los dedos del pie.

Nylon.star.boy

-Nada hombre, pa eso estamos. -Dije descojonandome. Pasé adentro y dejé mis cosas en una de las esquinas de la clase. Tiré el capuccino a la papelera y empecé a calentar con Zack para entrar en calor y estar lista para la clase.
-Que tal esta Nana -le pregunté mientras hacía el espagat y trataba de tocarme la punta de los dedos del pie.

  • Bien. se puso a pintar otra vez, me pregunto por ti el otro dia, ya sabes, para que vinieras a cenar, o algo. Y tus madres?- Pregunte mientras estiraba los brazos hacia arriva.
@albaromero

-Nada hombre, pa eso estamos. -Dije descojonandome. Pasé adentro y dejé mis cosas en una de las esquinas de la clase. Tiré el capuccino a la papelera y empecé a calentar con Zack para entrar en calor y estar lista para la clase.
-Que tal esta Nana -le pregunté mientras hacía el espagat y trataba de tocarme la punta de los dedos del pie.

  • Bien. se puso a pintar otra vez, me pregunto por ti el otro dia, ya sabes, para que vinieras a cenar, o algo. Y tus madres?- Pregunte mientras estiraba los brazos hacia arriva.

-Pobre Nana…lo que tiene que aguantar en casa…-bromeé. -Le comentaré a mis madre sobre volver a cenar algún día. Pero, ya sabes, mi mami está con el curro hasta arriba…Ayer le llamaron diez veces de la agencia inmobiliaria en solo una tarde-suspiré- así que hoy tuve que recoger las cosechas sola para que descansara un poco.

Empezó a entrar gente al aula, hicimos un par de ejercicios más de calentamiento y comenzamos la clase.

group
@La_gar group

Por el cristal de la cafetería vi cómo una mujer de cabello castaño oscuro se acercaba a la cafetería. En cuestión de segundos, la puerta se cerró tras ella y la chica se sentó en una mesa.
Al cabo de un par de minutos el sonido de un teléfono resonó en toda la cafetería, y esto hizo que, de manera instantánea, levantase la cabeza y mirase a mi alrededor. En la mesa de enfrente, la chica de cabello oscuro hablaba por llamada en un francés perfecto. Antes de poder darme cuenta, estaba mirándola y escuchando por encima su conversación, o al menos lo que ella respondía.

@Kitosanas10

Comencé a comer y al pasar mi mirada por el local, me encontré con la de un chico negro que me llamó la atención. Le di un repaso de arriba a abajo y después sonreí.

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@La_gar group

Tan solo me doy cuenta le estoy mirando demasiado cuando nuestras miradas se cruzan y ella sonríe. Le devuelvo la sonrisa sin mucha importancia y continúo tomando mi desayuno, aunque de vez en cuando vuelvo a levantar la cabeza para comprobar si ella sigue ahí o si está mirando.

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@La_gar group

(solo digo que tengo el botón de borrar el foro debajo del de publicar respuesta y sufro porque como algún día le dé mal y sin mirar me cargo el mv entero JSAJAJAJAJAJ espero que no pase, pero si pasa, yo ya admito que soy medio gilipollas)

@Kitosanas10

Termino desayunar y me levantó para pagar en la barra aunque antes pido indicaciones para ir al baño y repasarme el pintalabios.

@Kitosanas10

(No te preocupes <3)

@LuciaLovegood

APRIL
Me despierto, y lo primero que veo es la cegadora luz que entra por la ventana.
-¿Qué hora es?- susurro para mí misma- ¡Dios mío, ya son casi las 12:00 a.m.!
Me levanto de la cama con un salto, me visto con un peto y una camiseta blanca de manga corta. Me hago un moño desordenado y me maquillo un poco. Móvil, diario, cuaderno, cámara, estuche y monedero, lo tengo todo. Cojo la pequeña mochila negra y salgo de mi casa.
Estoy exhausta, normal que me haya quedado dormida. Ayer llegué a esta ciudad y aún no me he recuperado del viaje desde Gales hasta aquí. Además hoy he dormido horriblemente, parece que algún vecino tiene un aeropuerto entero en su casa.No tengo fuerzas ni para deshacer la maleta. Después de deambular por las calles de la ciudad, me encuentro con una bonita cafetería. Bueno, aquí estará bien para comprar algo. Me acerco al mostrador, pido un café con leche y unas tostadas y me siento en una mesa cerca de una ventana con vistas preciosas. Igual no pienso quedarme aquí mucho tiempo, desayunar, quizá escribir algo… Después de eso tengo muchas cosas que hacer. Mientras desayuno, le doy golpecitos a mí cuaderno, tratando que conseguir algo de inspiración. Estoy tan cansada…

@cloud

FEBE

Las patrullas de policía siempre estaban presentes en el centro de una ciudad tan grande como Acicchia. Llevaba las bolsitas en un bolsillo de la sudadera de cremallera negra, y se me veía exhausta, como pude comprobar al pasar delante de un escaparate e intentar arreglarme la coleta sin conseguirlo. Durante aquella noche no había descansado ni un momento, yendo de pubs a otro tipo de discotecas y todo tipo de recovecos oscuros donde nadie podría observar cómo entregaba los sobres de felicidad a mis compradores. Solo sabía que dentro de la bolsa de deporte que llevaba colgada del hombro tenía mucho dinero, y que necesitaba llevarlo al apartamento cuanto antes, donde Cinzia me felicitaría y los chicos estarían satisfechos de que llegara la última parte del botín de la noche. Como siempre, gran parte de este iría a nuestros distribuidores y el resto lo repartiríamos a partes iguales entre todos los componentes del grupo. Siempre me gustaba calcular cuánto tiempo podría estar en la situación. No me gustaba lo que estaba haciendo. Pero no encontraba nada mejor.

La policía comenzaba a sospechar de que había una red de tráfico de drogas cerca de uno de los cuarteles, y si desmantelaban nuestro negocio no podría pagar las deudas, ni tampoco las medicinas de Remo. Parece que aquel día, mi comprador se encontraba en una calle muy concurrida. El sol ya había salido, y aunque no tuviera ni idea de qué hora del día era, sabía que era muy arriesgado intercambiarlo a plena luz del día, delante de una cafetería donde había mucha gente sentada disfrutando de un temprano desayuno. Pero el chico, que parecía ser un poco mayor que yo, consiguió realzar el cambio cuando pasaba un gran grupo de gente por delante de nosotros, apoyados en el escaparate del café.

Aliviada, entré dentro del local. No podía más. Estaba cansada y necesitaba dormir un rato, pero sabía que si me echaba a la cama a aquellas horas no conciliaría el sueño ni queriendo. Por lo que pedí un café doble y un croisant y me senté en una pequeña mesa circular con la bolsa en el regazo, hambrienta y agotada. En cuanto terminara de desayunar y dejara el dinero en el lugar seguro, quizá iba a ver a mi hermano al hospital, a pesar de que mi relación con él se había deteriorado después de aquel tortuoso año. Necesitaba verle aunque no me dirigiese la palabra. Parecía dolido por lo que estaba haciendo su hermana menor por él, a sabiendas de que me lo intentó prohibir varias veces. Me bajé la cremallera de la sudadera, dejando ver un top deportivo corto, y le di un buen mordisco al croisant cogiéndolo con la mano, sin molestarme en partirlo con cuchillo y tenedor para parecer educada. Necesitaba un respiro.

@Zoila

Al fin llegó el autobús con destino al centro de Acicchia, había poca gente.
Le dí el dinero necesario al conductor y le sonreí, ya nos conocíamos, yo todos los días utilizaba el autobús. Me senté al fondo, era uno de mis sitios favoritos del transporte. Casi veinte minutos después, llegó a mi parada, al lado de una cafetería, pero no entré en ella, ya había desayunado. Recorrí las calles de la ciudad sin rumbo, simplemente quería pasar el rato y olvidarme de mis padres y de casi todo.

Puquita

Hacia un par de días que mi familia y yo habíamos llegado al pueblo. Tras desempacar mi maleta y molestar un rato a mi hermano, tomé mi vieja bicicleta (la cual no tengo ni idea de cómo se sostiene en pie) y me dirigí a la cafetería.
En el camino, me detuve un par de veces a contemplar el lugar, tal y como si fuera la primera vez. Accichia es un pueblecito algo pequeño, pero de extraordinaria belleza y nostalgia. Puede que lo que más me guste de él sean sus alegres calles, despreocupadas, y la sensación de libertad que emanan. Aquí no debo preocuparme por cómo me estén mirando los vecinos o si hago demasiado ruido; aquí todos somos almas perdidas en algún lugar de la adolescencia.
Aparqué mi bicicleta frente al local y entré, divisando a un par de chicos de mi edad. Sonreí y me acerqué a la barra a pedir mi desayuno. Puede que este no fuera un verano tan aburrido.

group
@La_gar group

Poco a poco la cafetería se fue llenando de gente. Observé entrar a una chica de ojos muy claros, que se sientó cerca de la ventana al igual que yo. Tras un par de minutos escuchando como da pequeños golpes a una libreta, mientras espera que le sirvan su comida, me planteo seriamente decirle que pare, pues mi dolor de cabeza no puede soportarlo por mucho más tiempo. Traté de no decir nada al respecto y simplemente me dediqué a echarle una mirada un tanto molesta, con la esperanza de que me viese y captase la indirecta.
Entonces, algo de movimiento al otro lado del cristal llamó mi atención. Un grupo numeroso de personas, supongo que turistas o simplemente amigos, pasaron justo por delante. Para mi sorpresa, entre el grupo de personas, pude ver un pase de droga entre una chica rubia y un señor que no alcancé a distinguir del todo bien. Tras marcharse el grupo de gente, ambos se separaron y ella entró a la cafetería.
La escena me recuerda el motivo por el que ahora mismo la cabeza me pesaba tanto y me dolían la mayor parte de los músculos de mi cuerpo. Quizá el día anterior sí me pasé demasiado bebiendo. Pero, ¿qué otra cosa podía hacer? Hacía ya dos semanas desde que pillaron a mi anterior camello de confianza, y encontrar a alguien nuevo que me vendiese no me estaba resultando muy fácil, por lo que la única opción que me quedaba era consumir todas las botellas de alcohol que tenía a mi alcance en casa o cualquier otra sustancia semejante que lograse distraerme lo suficiente como para no pensar en ello. Estaba desesperado y no sabía que hacer, y recordar aquello solo consiguió ponerme un tanto más nervioso.
De súbito, una idea me vino a la cabeza: podía organizar una fiesta en mi casa aquella misma noche, por muy apresurado que fuese. Al fin y al cabo, las fiestas son la excusa perfecta para beber desmesuradamente, además de los lugares donde se trafica con más facilidad, por lo que podría servirme para encontrar a alguien nuevo, o al menos alguna cosa que me permita aguantar unos días más hasta que encuentre a otra persona que me venda. Sí, era un plan perfecto.
Rápidamente agarré mi móvil y escribí un mensaje a Venus, mi amiga desde hacía ya un tiempo.
Hey, tienes algún plan para esta noche? —escribí, sabiendo ya la respuesta. Mientras esperaba a que contestase, retomé mi tarea de observar mi alrededor al mismo tiempo que hacía una lista mental de las cosas que necesitaría para aquella noche.

@Kitosanas10

Salí del baño con los labios pintados y me dirigí al mostrador primero. Me conocía a la perfección toda la galería comercial de Milán pero aquí estaba totalmente perdida así que pregunté en el mostrador.
—Perdone ¿Dónde puedo encontrar una joyería? —le mujer de la cafetería se limitó a cobrarme y pasó completamente de lo que le dije. Rodé los ojos, genial.

emma

Hace alrededor de media hora dejaron de sonar todas las alarmas que tengo programadas para levantarme, porque con una sola nunca lo consigo. Hoy me he permitido ignorarlas e incluso había desactivado algunas, porque con la fiesta de anoche sabía que no iba a ser capaz de aprovechar la mañana. Ya son las doce del medio día y sigo en la cama cuando de repente escucho una notificación del móvil. Estiro rápidamente el brazo para alcanzar el teléfono, si hay algo que puede conmigo es la curiosidad. Es un mensaje de Eros preguntándome si tengo planes esta noche. Ni siquiera me he recuperado de la última fiesta, de anoche, y Eros ya me está proponiendo otra. De todas maneras, yo nunca rechazaría una
—Algunas tenemos resaca de ayer jajaja— Le contesto mientras me levanto de una vez de la cama. Hoy no voy a hacerla, ventajas de vivir sola.
Anoche Eros no vino conmigo a la discoteca, pero normalmente suele hacerlo. Es así como nos conocimos dos años atrás y ahora siempre solemos ir juntos a cualquier lugar en el que nos ofrezcan alcohol.
Me cambio de ropa y me desmaquillo, pues anoche iba tan mal que no hice ninguna de las dos. Termino de arreglarme y salgo de la pequeña cabaña azul a la que me gusta llamar casa. Fuera me encuentro a Athos vigilando la playa con Giallo, mi perro. Al verme baja de torre de vigilancia, no muy alta, y se acerca a mí.
—Hoy te cubro—Ríe Athos, mi compañero, pues debería ser yo la que vigila la playa hoy, pero la resaca ha podido conmigo.
—Te lo pagaré—Contesto. Justo en ese momento Giallo corre hacia mí y empieza a lamerme las manos para que lo acaricie, pero está todo mojado de revolcarse en la orilla.
—Tranquila, me gusta. Él me hace compañía— Giallo nos salpica sacudiéndose para secarse. Y yo que me había cambiado de ropa. Agradezco a Athos su amabilidad con una sonrisa aunque por dentro solo quiera maldecir al perro. Me despido de ellos y subo en mi moto, dirección a la cafetería donde sé que encontraré a Eros porque siempre está allí.
Y cómo no, allí lo encuentro. Entro y me acerco a su mesa, al verme se le dibuja una sonrisa de oreja a oreja.
—¿Y dónde es la fiesta? —Digo cogiendo una silla de otra mesa y dándole la vuelta para sentarme, apoyando los brazos en el respaldo de esta.

@LuciaLovegood

Una voz me sobresalta.
-Señorita, su pedido.
Ah, es verdad. Debo de haberme quedado medio dormida. Inmediatamente cierro mi cuaderno para protegerlo de los líquidos. Más de una vez se me cayó algo encima, y ya que hoy no estoy en mi mejor momento no me fío de que no le pase nada. Después de guardarlo todo empiezo a beberme el café. Quizás haya sido mejor pedir uno más fuerte, pero no soporto el amargo. Desayuno mientras miro por la ventana, preguntándome como serán las vidas de la gente que va pasando, quizás uno sea un espía secreto, o un demonio enmascarado, jajaja. No estaría mal para un libro. El desayuno me relaja y me aclara las ideas. Sonrío, fue una buena idea venir aquí.

group
@La_gar group

—Que directa eres. Ni un "buenos días, Eros" ni un "¿qué tal estás?" —río, fingiendo estar molesto, aunque no me sale muy bien. —Tiene usted muy malos modales, señorita Angelina Venusta Scarpello.
Ambos reimos mientras ella agarra una silla de la mesa de al lado y se sienta abriendo las piernas y apoyándo los brazos en el respaldo.
Cuando logro recuperar la respiración de reírme, contesto a su pregunta.
—¿Dónde quieres que sea la fiesta? Venga, esta vez te dejo elegir. ¿Casa o yate?

@Kitosanas10

Decido apoyarme en el mostrador mientras reviso mi móvil y busco la joyería más cercana. Quiero deshacerme del reloj de mi hermano, de hecho se lo daría a cualquier desconocido, siendo sincera ¿Quién iba decir un no a un rolex de diseño? Pero a la vez no podía llegar de repente darle el reloj a alguien y decirle: "Toma, para ti”, sería muy descarado, aunque yo siempre era así de descarada. A la mierda. Comencé a mirar por el local, ¿A quién le quedaría bien ese reloj?

@cloud

FEBE

Sentada en aquella mesa sentí que iba a colapsar. Mis emociones no me estaban jugando una buena pasada, además de que al estar tanto tiempo forzándome a estar despierta, me encontraba mareada y no hacía más que disociar. Me terminé mi desayuno, logrando no dormirme. Debía espabilarme y conseguir llegar al apartamento para tener el resto del día libre. Quizá hasta me echaba una siesta. Ya no tenía droga encima, por lo que estaba completamente limpia. El dinero de la bolsa de deporte sería lo único que pudiera delatarme, pero, obviamente, nunca la abriría en las calles principales de Acicchia.

Me levanté de mi asiento y tratando de parecer despreocupada salí de la cafetería y miré el móvil al llegarme un mensaje. Cinzia me había llamado, y, en nuestro grupo de chat, Arlo estaba enfadado porque, como siempre, no había llegado pronto. Ella me preguntaba que qué tal estaba, a lo que yo apagué el teléfono móvil con un suspiro de irritación. Cogí el siguiente autobús de una parada cercana, como siempre hacía, y llegué a mi destino en unos cinco minutos. Agarré la bolsa con fuerza a mi hombro.

Saqué el llavero del bolsillo de mi sudadera y conseguí dar con la llave correcta en unos tres minutos, a pesar de que sabía perfectamente cuál era. Miré a ambos lados del callejón, por si había alguien cerca, y cuando me aseguré de que nadie me observaba entré dentro y cerré rápidamente. Súbitamente, sentí como alguien me agarraba de la capucha y me pegaba contra el hormigón armado de la pared. Parpadeé varias veces para encontrarme con Rocco, que me observaba con los ojos bien abiertos. Su hermano pronto lo apartó de mí tratando de calmarle y yo tosí cuando apartó su grande mano de mi garganta.

  • Lo siento, Arlo… necesitaba comer algo. Estaba mareada. -y lo seguía estando.
    Eché una breve mirada a la entrada, poco iluminada y con un aspecto aún más desolador que normalmente. Cinzia me miraba desde nuestra puerta, con una mueca entre disgusto e intranquilidad.
  • Me da igual. ¿Qué tienes?
  • Todo lo que me pediste. -entrecerré los ojos para intentar estabilizar mi visión-. Como siempre. -traté de sisear y clavé mi mirada en la suya, agarrándole de la camisa-. Repartid el asqueroso dinero para que me pueda echar una buena siesta. -repliqué mientras sacaba los billetes de cincuenta del bolsillo interior de la mochila.

Cuando por fin terminó de contar y repartió las cantidades que nos pertenecían a cada uno de nosotros, me fui a la habitación que compartía con la norteña y me tiré en la cama, donde caí dormida durante varias horas, sin saber que por la noche también se me asignaría un lugar donde vender, pues un conocido de Arlo sabía de alguien que organizaría una fiesta.

@Kitosanas10

Mi mirada se paseó por el bar hasta encontrar el objetivo perfecto. El chico negro con el que había cruzado miradas antes, llevaba ropa de marca y ese rolex le quedaría genial. Saqué la bolsita de terciopelo negro con la caja del reloj de mi bolso, y cogí un bolígrafo para ponerle una nota: "Hey, no he podido evitar fijarme en tu ropa cara y, claramente de marcas de diseño por lo que tampoco he podido ignorar lo bien que te quedará esto. Además combina con el color de tus ojos. Quédatelo". Metí la nota en la bolsa e iba a dárselo yo misma, pero una camarera se acercó a la mesa para tomar nota a la chica que acababa de sentarse con él, así que aproveché. Le dije a la camarera que le diera la bolsa. Cuando se la dejó en la mesa crucé mi mirada con la de él y tras sonreír me fui de la cafetería.

emma

—Que directa eres. Ni un "buenos días, Eros" ni un "¿qué tal estás?" —río, fingiendo estar molesto, aunque no me sale muy bien. —Tiene usted muy malos modales, señorita Angelina Venusta Scarpello.
Ambos reimos mientras ella agarra una silla de la mesa de al lado y se sienta abriendo las piernas y apoyándo los brazos en el respaldo.
Cuando logro recuperar la respiración de reírme, contesto a su pregunta.
—¿Dónde quieres que sea la fiesta? Venga, esta vez te dejo elegir. ¿Casa o yate?

—La última vez fue en el yate… no quiero tener que volver a sacar borrachos del agua —Reímos. La casa de Eros es inmensamente grande, cosas que hace el dinero. Sin duda es el mejor lugar para hacer una fiesta, después de su yate, pero por desgracia la gente nunca te toma enserio cuando hablas de una fiesta en medio del mar, hasta que lo ven.
De repente la camarera se acerca a la mesa y deja sobre esta una bolsa. Parece que el regalo va dirigido a Eros pero no me importa, rápidamente lo tomo entre mis manos y saco un reloj caro de su interior.
—¿No tendrás un admirador secreto? —Digo entre carcajadas mientras me intenta arrebatar el objeto de entre las manos.
—¡Oye! —Digo en voz alta levantándome de la silla para que todos los presentes en la cafetería me presten atención —¡Esta noche fiesta en su casa! —Señalo a mi amigo y a continuación digo su dirección para asegurarme de que todos vengan, a pesar de que no los conozco. Si asisten a la fiesta de un desconocido, automáticamente me caerían bien. Y cuanta más gente venga, mejor.

group
@La_gar group

De repente, la camarera que trae, juntamente con el pedido de Venus, una pequeña bolsa. Antes de que pueda echarle un vistazo, mi amiga se abalanza sobre ella y saca un precioso reloj. Mientras ella lo ojea, logro tomar la nota dentro de la bolsa antes de que lo haga ella. Leo la nota y me quedo algo sorprendido al comprobar que va para mi.
—¿No tendrás un admirador secreto? —comenta Venus, e intento arrancarle el rolex de sus manos, fallando miserablemente. Finalmente ella me lo entrega y le doy varias vueltas, observándolo, antes de volver a guardarlo la bolsa y meter esta en uno de mis bolsillos.
Mil ideas cruzan mi mente en cuestión de segundos. ¿Qué clase de persona iba por ahí regalando relojes caros a gente aleatoria en cafeterías? ¿Y si Venus tenía razón y era una manera extraña y nueva de ligar o algo por el estilo? Esta última idea me halagaba bastante, aunque la veía algo exagerada y sin mucho sentido.
Río cuando Venus anuncia la fiesta en mi casa, e incluso mi dirección. En otras circunstancias me habría molestado que anunciasen donde vivo, pero si es para una fiesta claramente no me molesta. De todas maneras iba a terminar sabiéndose, porque tan pronto como ella lo dice yo ya lo publico en mis redes sociales, invitando a toda la gente joven de Acicchia y alrededores.
Eché un último vistazo a la bolsa que contenía el reloj en busca de alguna cosa más: una dirección, un número de teléfono, un pseudónimo, o cualquier otra cosa que pudiera permitirme identificar a la persona. Justo en ese momento levanté la cabeza y crucé mi mirada con la chica de cabello oscuro que hace tan solo un par de segundos estaba en la barra. Me sonrió de manera cálida y, de manera automática, no pude evitar copiar su gesto y sonreírle también. Poco después salió por la puerta de la cafetería, dejándome con la duda de quién era ella.

@LuciaLovegood

Al terminar mi desayuno me levanto de la mesa, lo pago todo y salgo afuera. Una vez enfrente de la ventana por la que estaba mirando en la cafetería, saco mi cámara de fotos y echo un par de fotos del paisaje. Miro la hora en mi móvil, decido que voy a dar un paseo entes de comer y luego, a deshacer las maletas. Bueno, quizás encuentre alguien interesante, que me dé ideas para escribir. Justo cuando estoy a punto de e marcharme, me fijo en un chico con ropa de marca y una chica con la cabeza rapada, tienen un reloj con aspecto caro. Ahora que caigo, esa era la chica que estaba anunciando una fiesta antes, no? Bueno, quizás me pase si no estoy muy cansada. Una fiesta es mi mejor opción para conocer gente, ¿no es así? Me voy de la cafetería mientras apunto en mi diario la dirección que dijo la chica, espero no equivocarme.

Nylon.star.boy

ZACK:

La classe acabo, cansado, estiró los brazos y recojo mis cosas, me despido del profesor i Maxime, y me dirijo a la cafetería, hoy me tocaba turno desde las 12:30 hasta la tarde, quedando solo media hora, decido acelerar para llegar más pronto de lo habitual.

Minutos después, me paro en la esquina de la calle de esta pequeña cafetería para coger algo de aire, desde afuera puedo ver como una chica está de pie, todo el mundo le presta atención, cuando deja de mover la boca, muchos clientes empiezan a hacer alboroto, como si la estuvieran elogiando.

Con curiosidad, entró en la cafetería, aun hay algo de jaleo, pero no le presto atención, me dirijo atrás de la barra y dejó la mochila en el almacén, me pongo mi bata color negro, y me dirijo a mi compañera Elissa.
-Que me he perdido?- Pregunto mientras miro de reojo el local.
-Esa chica de alli nos acaba de invitar a todos a una fiesta en casa de el chico moreno ese.- Dice ella señalando la mesa 7, hay dos personas sentadas, el chico moreno miraba fiero a su amiga, pero sonriente, como si se lo esperara.
-Ok…- Volvi a mi puesto y me puse a servir cafés y capuchinos junto con algún croissant, hoy parecía haber mas gente de lo normal, lo cual me sorprendió, me pongo a limpiar tazas mientras me meto en mis pensamientos.
-Iras?- Un golpe en el hombro me despierta de mi sueño.
-Que?- Elissa ríe ante mi respuesta.
-Que si iras a la fiesta, bobo.- Miro a la multitud un tanto desconcertado.
-Creo que no, ya sabes, es mucha gente, no quiero que pase como la última vez. Con…Tom y eso.- Elissa me mira preocupada, asiente, y vuelve a su puesto.

@Kitosanas10

Decido al instante que iré a esa fiesta por lo que no dudo en dirigirme a la boutique más cara que encuentro. Decido comprar algunos accesorios para lo que me pondré esta noche: mi primera adquisición es un collar de diamantes que sería discreto sino fuera por el rubí como pieza central, después decido hacerme con los pendientes a juego. Al salir con mis bolsas pasé por un escaparate y de repente sentía que un foco estaba apuntando a unos tacones negros de charol. "Tienes cientos" me dijo una voz en mi cabeza pero yo ya estaba saliendo de la zapatería con una bolsa más.

Con el sol apuntando directamente a mi nuca y mis manos sujetando las bolsas, preguntándome cómo iba a hacer para llevar todo esto en Bella cuando por fin encuentro el que será mi lugar este verano.
—Me encanta —murmuro cuando entro. No son mis proveedores de telas de lujo, pero el aroma a rústico, las estanterías de madera de roble para sujetar los tollos de tela. No me doy cuenta de lo alta que es la tienda hasta que miro el techo, que tiene dibujado un dedal y una tijera entrelazados.
—¿Quiere algo joven? —me pregunta una anciana que probablemente me llegue a la cintura, parecía bastante sorprendida de ver a alguien de mi edad entrar en su costurería.
—Sí necesito tela satén seda de color rojo granate, deme dos metros y medio —dejé las bolsas en una mesa de madera y me acerqué a los estantes de telas—de esta tela crépe en color crudo deme un metro y medio —me dirigí hacia otra sección— y un metro de esta tela organza de color negro —sonreí ante la cara de sorpresa de la anciana que se transformó en una sonrisa.
—Claro ahora mismo

Puquita

¿Fiesta? ¿En casa de un conpleto extraño? ¡Claro que sí! ¿Que podría salir mal?
Reí y esbocé una sonrisa a ambos chicos, dejando mi magdalena. Se ven como los protagonistas de toda serie de adolescentes en verano, esas que te hacen viajar a los 90 y sentir la humedad del mar en tu rostro a pesar de estar a kilómetros de la costa. Qué curioso cómo esta ciudad logra juntar todo tipo de personas en una ínfima cafetería francesa.

@albaromero

MAXIME:

Llegó el fin de la clase, 12:30. Todos empezaron a recojer, aún agachada Zack se acercó a mi y me dió un toque en la espalda.
-Ya hablaremos más tarde, tengo prisa. -dijo guiñandome un ojo.
-Chao!
Recojí mis cosas y al salir de la clase, me volví a encontrar con la máquina expendedora. Demonios, esa cosa me miraba con ojitos de cordero pidiendome otro capuccino. Volví a sacar otro y me lo bebí casi de tres buches.
-Tengo que dejar mis vicios… -dije para mí.
Al salir, Zack me envió un mensaje. No solía tardar en hacerlo, en realidad. "carita sorprendida me acaban de invitar a una fiesta", contesté "invita a Elissa", mensaje que dejó en visto.
Fuí a la pizzeria de Biagio y cogí mi bicicleta para ir a la biblioteca a estudiar. Al acabar, mandé un mensaje a Zack para pasarme por su cafeteria, antes de comer.
"Puede usted reservar mesa para 1 en su cafeteria?", y le dí a enviar.

Nylon.star.boy

"Puede usted reservar mesa para 1 en su cafetería?", y le dí a enviar.

Note como mi móvil vibraba mientras servía otro capuchino, al volver a la barra, mire los mensajes, era Maxi, me preguntaba por una mesa libre, viendo la hora que era, y dándome cuenta que mi turno estaba a 1 hora de acabar, conteste.
"Que sea una mesa para dos, estoy a punto de acabar, te esperare aqui ;) "
Minutos después, Maxi volvió a contestar. "Entonces me invitas a un café? Y ya que estas a la fiesta esa" con una sonrisa en los labios escribí "Si si, ya veremos" y volví a dejar el móvil en mi bolsillo, y intente acabar mis tareas lo entes posible.