(Vaya xd bueno ya te has acordado)
Una chica se lame los labios y me mira de arriba a abajo antes de preguntar. Al principio pienso que me va a preguntar por el dinero, después recuerdo que sigo estando en una fiesta de jóvenes donde prevalecen otros temas.
— ¿Cuál es el sitio más raro en el que te has liado con alguien? —miro hacia arriba intentando recordar, soy una persona brutalmente honesta así que no tengo problema en formular la respuesta.
—El baño de un avión —contesto como si nada.
Mientras la chica respondia, pude ver como Eros no pegaba ojo de ella. No estaba celosa, no sentia nada por el chaval, pero simplemente me sorprendió.
-Bien. Gira. -le dije a la chica.
Bianca responde de golpe, sin pensárselo dos veces, y no sé que me sorprende más, si su respuesta o su actitud. Parece una persona muy directa y sincera, además de decidida, pero esa conclusión ya la saqué esta mañana cuando me entregó el reloj.
Algunas personas jugando exclaman y aplauden, divertidas. La mitad ya van borrachas. A m i aún me queda bastantes copas patra llegar a eso.
(chiquis, voy a haceros una lista de retos y "di la verdad" por si no se os ocurren…Los saco de una app que se llama truth or dare, por si quereis usarla:
PREGUNTA
-algun conocido te ha visto desnudx?
-si tuvieras la oportunidad de salir con alguien de aqui, con quien seria?
-como fue tu primer beso?
-te han humillado alguna vez?
-quien tiene mejor culo de los que estamos aqui?
-quien es el mas sexy de aqui?
-alguna vez has besado a alguien te tu mismo sexo?
-cuando fue la ultima vez que te measte en la cama
-cual es la cosa mas loca que has hecho estando solo?
-te has enamorado alguna vez de alguien, y no se lo has contado?
-cual es tu mayor secreto?
RETOS
-dale un beso a la mejilla al que esta en frente tuyo
-dale un trago a la salsa mas picante que encuentres
-deja descubierta tu barriga y deja que den todos palmadas
-cantale al jugador de enfrente la cancion mas cursi que sepas
-recibe un eurcto en la cara de uno de los jugadores
-por 5 minutos haras lo que diga el jugador de tu izquierda
-llama a la persona que te gusta y dile que la amas
-coloca un hielo en tu ropa interior hasta que se derrita
si quereis más avisadme)
Giro la botella sin demasiada historia. Alguien me toca el hombro, es una chica, va demasiado borracha y creo que no sabe lo que hace. Quito su brazo de mi hombro.
(bueno pues como nadie dice nada voy a hacer q me toque a mi la botella xd)
La botella gira varias veces, desplazándose por todo el suelo. Mis ojos se pierden en el color ámbar del vidrio, y me recuerda mi cubata en la mano. De repente me noto la boca seca y echo un vistazo a mi vaso. Vacío.
Miro a mi alrededor, busco con la vista a algún camarero o camarera y le pido que me traiga otra copa de lo que sea. Cuando vuelvo a poner mi atención en el juego, el cuello de la botella apunta hacia mi.
Alzo entonces la cabeza en busca de los ojos de Bianca.
-Reto -digo sin persármelo dos veces.
Mantengo mi mirada durante unos segundos pensando algún reto que pueda ser interesante pero que no denote demasiado interés.
—Besa a cualquiera de las personas de este círculo —acabé contestando
Me mordí el labio inferior mientras compartíamos una mirada.
—Lo dejo a tu elección, pero no me seas aburrido —le advertí con la misma media sonrisa que él me lanzaba a mí
-Entonces, si me permites… -Me giré en su dirección, y con movimientos algo lentos, tomé su cara entre mis manos y acaricié sus mejillas con mis pulgares. Acto seguido puse mi mano en su barbilla y con una mano incliné su cabeza suavemente hacia atrás para dejar vía libre a su cuello.
Finalmente deposité un beso en su cuello.
No voy a mentir, disfrute las caricias tanto como el pequeño beso. De hecho por un momento olvidé que estábamos jugando a esto y deseé estar en un lugar más íntimo donde yo pudiera acariciarle a él. Miré como volvía sentarse y lo observé hasta que me di cuenta de que me miraba de vuelta divertido, probablemente porque llevaba mirándolo demasiado. Desvié mi mirada hacia la izquierda y acepté una copa que traía un camarero.
—Hola, nena —me tensé de repente cuando oí una voz y sentí un brazo rodeándome.
— ¿Quién narices eres y por qué me estás cogiendo de la cintura? —me puse a la defensiva intentando moverme para que me soltara.
—Anda, no te hagas la dura conmigo, bebé —no me soltó. Además apestaba a alcohol.
De repente vi como un hombre agarraba por la cintura a Bianca y le acercaba. Al principio pensé que se conocería, que igual era su pareja o algún familiar, y no voy a metir, una mezcla de celos y decepción invadieron mi cuerpo.
Sin embargo, segundos después de analizar la escena me di cuenta de lo tensa que estaba Bianca. Además, ella no tardó mucho en ppnerse a la defensiva y alterar. Algo no iba bien, y aquel tipo no la dejaba tranquila, como ella le pedía moviendose para librarse de él.
-Que la sueltes te ha dicho, imbécil -salté a la conversación rápidamente, frunciendo en ceño y tensando los músculos de mi cuerpo de rabia a la espera de lo que él pudiese hacer.
Apretó el agarre, me abrazó la cintura y miró con ceño fruncido a Eros.
—¿Quién es este negro de mierda? ¿Tu novio? —"Genial, encima es racista".
—¡Suéltame de una vez! Me estás haciendo daño —dije pataleando.
Ese insulto me tomó por sorpresa, pero tampoco me molesté en ocultarlo. Apreté la mandíbula y, al escuchar que a Bianca le estaba haciendo daño, no pude evitar avalanzarme sobre él para agarrarle de las muñecas y liberar a Bianca.
-Fuera de aquí, gilipollas. No sabes dónde te estás metiendo -le amenacé.
—¿Qué me va a hacer un niñato rico como tú? ¿Llamar sus papis? —se burló y yo moví las muñecas para comprobar si sentía dolor.
—No sé quién coño eres, pero créeme que tampoco vamos a perder nuestro tiempo en ti —le solté y él rio.
—Mira tía, sino quieres que se te abalancen los tíos no te vistas como una zorra.
Antes de que pudiera contestarle e invitarle a abandonar la fiesta, él se adelantó a insultar a Bianca. Fue entonces cuando perdí los nervios.
—Los llamaría, pero supongo que unas cenizas no pueden partirte la cara A diferencia de ellos, yo sí puedo —tras decir eso, me abalancé y le propiné un puñetazo en la mandíbula, lo que le hizo soltarle. —y otro consejo: si no quieres terminar como mis padres, nunca le digas zorra a una chica, y mucho menos por su ropa.
No pude evitar sentirme algo entristecida. Así que había perdido a sus padres, pobre. Antes de que la cosa se pusiera peor cogí el brazo de Eros, y tiré de él hacia la cocina. Cogí su mano, no se había hecho daño pero tenía los nudillos enrojecidos. Abrí el frigorífico en busca de hielo. Cuando lo saqué me acerqué a él y acaricié sus nudillos con el hielo.
—Gracias por defenderme, me gustaría devolvértelo…
—No te preocupes, no ha sido nada y no tienes que devolverme nada —contesté mientras hacía una mueca al notar el hielo rozar mi piel. Ahora estaba algo más calmado tras llegar a la cocina, gracias a Bianca. Si ella no me hubiese sacado de allí probablemente aquello habría terminado en un desastre. —Hey, gracias por sacarme de allí.
Sonreí de lado. Siempre conseguía la manera de darme las gracias por algo.
—Déjame entretenerte un rato —terminé de acariciar su piel con el hielo y me lo llevé a la boca, para lamerlo.—No quiero volver.
Leo observé lamer el hielo, curioso port saber a que se refería.
—Está bien, podemos quedarnos por aquí un rato, o ir a alguna zona de los pisos de arriba, si te apetece. Ya sabes que hay habitaciones cerradas dónde no puede entrar la gente, así que no nos encontraremos con ningún otro imbécil—dije, imitando su sonrisa de lado inicial.
Le miré durante unos segundos, decidiendo que hacer, y al final hice lo mismo que estaba haciendo esos días, seguir mis subconsciente.
—Vamos a una de las habitaciones, a la tuya.
Me estiré y observé la habitación. Era preciosa. Me dejé caer sobre la cama y solté un pequeño gemido.
—Dios, debes dormir aquí como un rey. Yo también quiero despertar aquí —acaricié el colchón con mi mano.
Levanté una ceja.
— ¿Por qué duermes solo? Puede que haya echado un vistazo, y me he dado cuenta de un montón de chicas que no paraban de mirarte… — mi tono fue bajando, no por miedo ni por vergüenza, sino porque sus ojos conectados a los míos me hacían sentir que debía darle más intimidad a la conversación.
—Bueno, puede que físicamente no duerma solo… o como lo quieras decir —solté un pequeña risa—pero si que suelo sentirme algo solo.
Al momento que pronuncié aquellas palabras me di cuenta de lo que acababa de hacer. Aparté la vista de Bianca sienéndome algo avergonzado.
—A ver, no te lo tomes a mal, tengo a mi amiga Venus, pero sé que ella tiene otra gente. En cambio, yo solo le tengo a ella…
Cogí delicadamente su rostro, colocando mis dedos sobre su mentón y girándolo hacia mí.
—Me puedes tener a mí —le sonreí de verdad. Una sonrisa honesta—. Qué puedo hacer ambas cosas —me reí de mí misma por lo que acababa de decir.
Moví mi mano hasta su mejilla y la acaricié suavemente con mis dedos mientras le escuchaba hablar.
Al escuchar su risa, hice una pequeña sonrisa, y mis ojos se desviaron a sus labios.
Deslicé mi mano por su rostro hasta llegar a su barbilla, acariciando su labio inferior con mi pulgar. Tragué saliva y mis ojos volvieron a clavarse en sus pupilar brillantes.
—¿Puedo? —pregunté con un hilo de voz, acercándome un par de centímetros más a ella. Podía sentir su respiración caliente y pausada en mi piel.