Mientras estoy mirándome en el espejo escucho golpecitos provenientes de fuera, seguro que Eros se ha cansado de esperar. Abro de un tirón la cortina del probador y hago poses para Eros, aunque me da igual lo que me diga porque este vestido no me gusta nada, por muy bien que me siente. Creo que acabaré yendo en vaqueros. En cuestión de segundos me doy cuenta de que no está muy pendiente de mi ropa, pues está mirando el móvil esperando. Supongo que tiene algo que contarme. Me apoyo en la pared y le arrebato el móvil de las manos para ver qué es eso que pasa, igual que hice anteriormente con el reloj de la cafetería, mientras que con la otra mano intento bajarme un poco el vestido: es demasiado corto y estrecho, y hoy no llevo mis bragas más bonitas.
Eros no se opone cuando le cojo el móvil, supongo que para que lo vea yo directamente. Lo primero que veo es una conversación de instagram con un usuario extraño. Muchas veces gente extraña le habla a Eros, ya sea por dinero o para decirle lo guapo que es. En cambio, al leer los mensajes me doy cuenta de que no es tan común como parecía. Por una vez en mi vida siento que una bombilla se enciende encima de mi cabeza y ato cabos: debe ser la persona anónima del reloj.
—¡PERO BUENO! Esta noche se folla —Río analizando de nuevo los mensajes, pero está vez es él quien me quita a mi el teléfono de las manos.
Al escuchar el comentario que hace Venus tras leer los mensajes no puedo evitar soltar una carcajada sonora, de esas que retumban por toda la sala.
—No seas estúpida, devuélvemelo —vuelvo a reír, mientras le arrebato el móvil de sus manos y leo los siguientes mensajes. —Se llama Bianca —le comunico a Venus, mientras ella vuelve al probador para cambiarse el vestido, que le queda incómodamente corto. —Dice que vendrá a la fiesta de esta noche… y que la veré. Wow, no se si sentirme alagado o si debería asustarme.
Reí, un tanto por nervios, pero más que nada porque no sabia que más decir. La situación me había tomado desprevenido y, aunque en ocasiones me había visto en alguna situación parecida relacionada con gente que me stalkeaba, nunca antes había ocurrido de esta manera tan extraña. Había algo que me decía que, en esta ocasión, las cosas eran diferentes, pero lo que no sabía era si eran diferentes para bien o, por el contrario, para mal.
—Estoy deseando que nos veamos —escribí a la chica.